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Mi vida en el negocio del vino comenzó humildemente como lavaplatos en Auberge du Soleil, en California”, dice Rolando Herrera, enólogo y propietario de la bodega Mi Sueño, de Napa Valley, región emblemática en la historia de los vinos del Nuevo Mundo.
“Varios
años más tarde pasé a Mustards Grill, como cocinero de línea. Aunque ni por
equivocación ese trabajo fue base para hacer carrera en la elaboración del
vino, fue durante estos primeros años que aprendí a apreciar la magia que se
crea cuando se maridan una maravillosa cocina con vino excepcional”, explica el
productor oriundo de Michoacán, quien estará presente con sus productos en el
Festival Morelia en Boca 2013, de 24 al 26 de mayo.
Agrega:
“En 1985, a
la edad de 17 años, acepté un trabajo de verano en Stag’s Leap Wine Cellars.
Irónicamente mi primer trabajo tuvo poco que ver con el vino, fui contratado
como obrero para ayudar a construir un muro de piedra alrededor de la casa de
Warren Winiarski, dueño y enólogo de la bodega. No mucho tiempo después, él
mismo me ofreció un trabajo en la cosecha, pero con la condición de que yo
asistiera a la escuela por la mañana”.
“Fue
el principio de un viaje que me llevó en los siguientes 20 años a diversos
puntos en los procesos de la vinificación. Pasé 10 años en Stag’s Leap Wine
Cellars, los últimos siete como jefe de bodega. Además fui enólogo asistente en
Chateau Potelle y enólogo principal en Vine Cliff Winery. Posteriormente fui
director de enología en Paul Hobbs Consulting. Cada puesto tuvo un papel
importante en el perfeccionamiento de mi estilo de vinificación”, precisa
Rolando.
Desde
luego Stag’s Leap Wine Cellars fue el inicio de todo, añade. “Fue allí donde
aprendí a apreciar el olor del mosto de uva y la sensación de estar rodeado de
barriles de fermentación del vino. Además, Warren me enseñó el valor de la
atención al detalle, así como a respetar y disfrutar del producto que estábamos
haciendo.
“En
Chateau Potelle me enseñaron las técnicas de elaboración del vino francés,
incluyendo la fermentación totalmente natural. También aprendí que, si bien cualquier
persona puede hacer vino, para elaborar uno verdaderamente único y especial, la
vinificación se convierte en un arte. Mi permanencia en Cliff Vine Winery me
proporcionó, por primera vez en mi carrera, la oportunidad de estar en completo
control del producto final.
Agrega
que su etapa en Paul Hobbs fue muy satisfactoria: “Tuve el placer de contribuir
al desarrollo y fomento de varios programas de vinos boutique ultra-premium.
Fue también durante mi tiempo con Paul Hobbs que estuve totalmente comprometido
con la construcción de Mi Sueño en un proyecto de vinos de clase mundial.
¿Quién hubiera imaginado que un ‘proyecto paralelo’ de los 200 casos de
Chardonnay se proyectaría en lo que somos hoy en día!”
Mi Sueño
fue lanzado al mercado en 1997. En 2001, el Chardonnay “Los Carneros” fue servido en una cena en la Casa Blanca en honor al presidente
Vicente Fox. Posteriormente, el Pinot Noir “Russian River” cosecha 2006, fue
presentado durante otra cena en la Casa Blanca, que se llevó a cabo el 5 de
mayo de 2008.
“En
2002 orgullosamente presenté una mezcla de Cabernet y Syrah bajo el nombre de
mi ciudad nativa, El Llano, Michoacán.
En honor a mis hijos y a mi apellido, se lanzó nuestro Portafolio Herrera en el
2003. Nos posicionamos en nuestra nueva vinícola en 2005, ya de manera
independiente”, precisa Rolando Herrera. Mi Sueño actualmente pertenece y es
totalmente operada por Rolando & Lorena Herrera.
DESDE EL LLANO A NAPA
Rolando
evoca su tierra natal y la relaciona con su vida actual: “El Llano, Michoacán
rara vez se confunde con Napa Valley, pero en retrospectiva juega un papel
importante en el tipo de enólogo y de la persona que soy. Fue en Michoacán,
trabajando junto a mis abuelos, que recibí mis primeras lecciones de agricultura.
Todavía recuerdo ir de excursión con ellos en las montañas para cuidar las
parcelas especiales, descubriendo el valor de la montaña en el cultivo de
frutas y verduras. Yo no sabía que estaba recibiendo una lección temprana en el
concepto de terroir”.
Agrega:
“En 1975, en busca de una mejor forma de vida, mis padres trajeron a la familia
al corazón del Valle de Napa, St. Helena. Cinco años más tarde, mi padre
decidió retirarse y toda la familia se trasladó de nuevo a Michoacán. Sin
embargo, con 15 años de edad, mi sueño de trabajar en una bodega ya había
echado raíces. Ansiaba volver a Napa Valley, donde las oportunidades parecían
mucho mayores que las de El Llano”.
Es
un viaje que muchos de mis compatriotas han tenido antes que yo, dice, llevando
con ellos un “sueño” de alcanzar una vida mejor. Aunque suele ser peligroso y
lleno de obstáculos, era un viaje que estaba dispuesto a hacer.
“Para
mí no era sólo el encanto de un buen trabajo lo que me llevó de vuelta a Napa,
era la oportunidad de una mejor educación. Con ella, sabía que en lugar de
conformarme con un puesto de trabajo en los campos podía aspirar y soñar con
ser dueño de mi propio negocio. Si bien pudo parecer poco realista en el
momento, fue un punto trascendental en mi vida”, dice Herrera.
Fotos: Cortesía
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